Vivir, aprender. Vivir, aprender. Vivir, aprender.
El teatro significa tantas cosas, que se me resumen en una sola palabra: Vida, una vida que lleva
risas y lágrimas; alegría y tristeza; amor y odio; bondad y egoísmo… todas las emociones que
pueda experimentar el ser humano las lleva esta forma de vida que en muy buen momento decidí
adoptar.
Antes no sabía lo que esto me podía dar y aún no sé que es lo que me irá a dar y creo que esa es
la mejor sensación que puedo tener, porque desde que inicié, ha sido así, no sabía, no me lo
esperaba… y Palíndromos me ha dado tantas cosas y experiencias de vida (me es imposible hablar
del teatro sin mencionar repetidamente la palabra vida) que siento que no lo puedo dejar, es
parte de mi y me gustaría sentir que yo lo soy para él. Pero… de cierta forma es así, ¿Que sería del
teatro sin gente como nosotros? ¿Sin grupos independientes que hacen esto por amor? No es un
negocio, es simplemente (y de nuevo) vivir. Vivir para dar lo mejor, para entretener, para crear
conciencia, para enojar a la gente, para hacerla sentirse triste y feliz, para que terminen odiando
al personaje que deben odiar y amando al actor que posibilitó despertar ese sentimiento humano
y de esta manera despertar y volar de todas las formas posibles.
Como la vida no es solamente buenas experiencias es importante rescatar los momentos en que
he cometido errores en esta, mi vida. He intentado de la mejor manera posible aprender de ellos,
crear filosofías de vida, deducir mis propias conclusiones, hablar de ellos con mis compañeros y
director. En sí, retroalimentarme.
En este tiempo, han sido muy diferentes los papeles que tenido que interpretar, algunos muy
profundos y difíciles para mí y otros que han sido muy masticables. Y funciones, igualmente de
variadas, en cuanto a tiempo, trabajo, personajes, seguridad, etc.
El estrés siempre está presente, fiel amigo para perturbarnos a momentos y presionarnos en
otros donde debemos sacar el trabajo rápido.
Ay chiquillos, que… como los quiero a todos los que me he topado en esta familia y bienvenidos
todos los que nos impulsen a seguir viviendo, soñando y volando. A seguir adelante y seguir
abriendo caminos por todos los rincones posibles, el mundo es grande para conocerlo, hay
variedades para experimentarlas y a “no echar raíces” por que no somos árboles, para eso
tenemos dos pies.
Y mientras sigamos viviendo a seguir aprendiendo.